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miércoles, 19 de enero de 2011
ARCANO por NORMA SALINAS
Anhelo azul
habilitado en lo profundo.
Disimulada calma.
Ojos heridos
Papel inerte bajo la pluma intencionada
cicatrizando el alma.
¿Por que se empecina la noche
metamorfoseando fantasmas,
y no descuelga del cielo
el silencio de los astros?
Hurgando miserias ocultas;
la conciencia
Lengua; que lame la partícula universal de un cuerpo.
jueves, 8 de abril de 2010
Poema de Norma Salinas
Lamina inexpresiva absorbe sentidos que obedecen.
Hueco en el presente.
El ayer sobrevive inexorable.
No hay resistencia,
todo tiempo pasado fue mejor.
Las fotos no se niegan.
Hueco en el presente.
El ayer sobrevive inexorable.
No hay resistencia,
todo tiempo pasado fue mejor.
Las fotos no se niegan.
sábado, 27 de febrero de 2010
Poema sin titulo por Norma Salinas
Nos habíamos conocido
Nos gustábamos
Nos interpretábamos
Nos presentíamos
Amistad sublime,
a un grado superlativo.
…Y erró el camino.
martes, 24 de noviembre de 2009
POEMA SIN TÍTULO por NORMA SALINAS
No es la fuerza del mar, que en él deslumbraapenas la cantarina voz en un aljibe
no es el sol fulgurante que calcina
si no la luz de un candil la que ilumina.
No es imponente como los volcanes
ni arrasa como el viento huracanado
entibia con calor de salamandra
y es brisa en los días del verano.
No tiene la grandeza de los templos
ni el torrentoso clamor de las cascadas
apenas es arroyo que costea
la limpia quietud de las mañanas.
No es poderoso, ni es acaudalado
no hay huellas de Narciso en su mirada
los dioses lo ignoraron por tan simple
y yo lo endiosé por ser su amada.
jueves, 12 de noviembre de 2009
MÚSICA por NORMA SALINAS
viernes, 9 de octubre de 2009
DISTANCIAS por NORMA SALINAS

Distancias
Vendrá presurosa (espero)
Atravesando senderos y puentes.
Manos temblorosas.
Tanto recorrido para encontrarme.
Protegida del sol, flor delicada.
En la penumbra (espero)
Buscando el cuerpo tibio que alimento
Encontrarnos por descuido no es lo nuestro
No declinarán con el atardecer los sueños.
La puerta de la casa, abierta, ansiosa de tus pasos,
pies cansados, detenidos y elevados.
Se alejan, se acercan rostros invisibles.
Te espero indefectiblemente, sólo tu perfume llega
Sumergida en qué mares navegará tu libertad?
Duerme la seducción matizada y magnética?
Rayo de luz demorado en el tiempo.
Largo camino en escalada, pendiente embarazosa
Necesito un verde descanso para tal cansancio
Se repiten figuras, ojos y calles
Atardeció
Esta vez hija; estás en casa.
Vendrá presurosa (espero)
Atravesando senderos y puentes.
Manos temblorosas.
Tanto recorrido para encontrarme.
Protegida del sol, flor delicada.
En la penumbra (espero)
Buscando el cuerpo tibio que alimento
Encontrarnos por descuido no es lo nuestro
No declinarán con el atardecer los sueños.
La puerta de la casa, abierta, ansiosa de tus pasos,
pies cansados, detenidos y elevados.
Se alejan, se acercan rostros invisibles.
Te espero indefectiblemente, sólo tu perfume llega
Sumergida en qué mares navegará tu libertad?
Duerme la seducción matizada y magnética?
Rayo de luz demorado en el tiempo.
Largo camino en escalada, pendiente embarazosa
Necesito un verde descanso para tal cansancio
Se repiten figuras, ojos y calles
Atardeció
Esta vez hija; estás en casa.
(Cadáver exquisito con fotos, trabajo en horario de taller)
jueves, 20 de agosto de 2009
Poema sin titulo por NORMA SALINAS
viernes, 7 de agosto de 2009
OJOS por NORMA SALINAS
viernes, 24 de julio de 2009
AÑORANZA POR NORMA SALINAS

Yo contaba pocos años
Niña en albores de sueño,
Se teñía la inocencia
Con algún robado beso.
Las sendas de aquel paisaje
Recorridas a la siesta
Con el calor en la cara,
Con alegría de fiesta,
Con ese candor sencillo
Que la vida luego resta.
Vuelvo a la dicha lograda
En ese rincón de cielo
Donde florecía la gracia
De mi adolescencia en vuelo,
Donde quedaron recuerdos,
Donde me fui descubriendo.
Todavía me queda nuevo
El gusto a la fruta fresca
Que arrancando de los árboles
Se me antojaban estrellas,
Con un aroma tan dulce
Con una ilusión tan tierna.
Repasando la memoria
Con alguna brisa llegan
Esos ecos que quedaron
Dormidos duendes y siestas
Entre los pinos y sombras
Por donde dejé mis huellas.
Tanta nostalgia y vivencia
En letargo muda y quieta,
Cada tanto bostezando
Algún rumor las despierta
Y desborda la alegría
Para ser de nuevo fiesta.
Espacio de risa y canto
De juegos, de sol y de agua,
De amaneceres sin prisa
De anocheceres en calma
Donde la noche era luna,
Estrellas, sueños y almohada.
La vida fue dando brincos,
Saltando por mil quebradas
Dejando atrás tantos sueños
Tejidos en la esperanza,
Unos, verdades tan dulces
Y otros, verdad tan amarga.
Y aunque haya pasado el tiempo
Siguen viviendo por dentro
Se refrescan, toman aire
Y vuelven a seguir durmiendo.
Así transcurre la vida
Y la añoranza del regreso.
Norma Salinas.
martes, 16 de junio de 2009
CRECIDO por NORMA SALINAS
Crecido río que viaja,
alforja de peregrino.
Espejo que a la deriva
lleva el cielo en su camino.
Tu voz, agua que es promesa
baña esperanzas curtidas
juncos y camalotales
susurran en las orillas.
Acompañando, los pájaros
besan las tardes dormidas,
meciéndose en el follaje
cuajando su trino en risa.
confiado silva el isleño
su serenata a la vida
dando gracias por el pan,
cosecha y pesca del día.
No anhela poder alguno,
sus metas son bien sencillas.
Que no nos falte el trabajo
Y la paz nos de alegría.
Norma Salinas
EL HOMBRE por NORMA SALINAS

El hombre madrugaba.
Ese día de abril, especialmente madrugaba.
Iba hasta la orilla y saltaba sobre la proa de la canoa dejando un abanico de agua que se extendía elevando miles de diminutas olas.
Bajaba los remos que dormían en cruz y los hundía en el río.
Las niñas ya estaban despiertas.
El hombre las llamaba con una señal de su mano y juntos bajaban hasta la embarcación.
Ellas subían sin hacer ruido y se acurrucaban en la planchada, mientras al avanzar río arriba comenzaban a formarse remolinos en el agua para dejar atrás una senda líquida.
El amanecer era fresco y los olores verdes.
Entonces el hombre comenzaba su relato.
Era el mismo repetido todos los años para la misma fecha y no por ello dejaba de ser interesante.
El hombre comenzaba con un largo silencio, para crear un clima de expectativa y respeto.
Y entonces fijando la mirada en el horizonte de sol brillante, hablaba en un tono suave.
El hombre era algo así como un anciano prematuro, con pocos años y mucha experiencia recogida.
El relato hablaba de la creación y de la Pascua; una versión de la Biblia, con ciertos argumentos que se habían ido sumando con el transcurso del tiempo y las distintas interpretaciones familiares.
Las niñas por momentos contenían la respiración para no incurrir en una falta. Era demasiado sublime aquel día.
“Dios, había sido traicionado y muerto por su acérrimo enemigo. Entonces había que mantenerse en respetuoso silencio, no había que escuchar música ni bailar, ni comer demasiado, ni gritar, ni decir malas palabras, ni enojarse. Además era de rigor matar alguna alimaña, ellas simbolizaban al mal”.
El aire cobraba una magia que contenía al universo todo, la creación estaba manifiesta y ellas la reconocían en aquellas palabras.
Así transcurría gran parte de la mañana, con una fascinación que dormitaría en espera.
En el transcurso del viaje se adentraban en arroyos delgados, con sauces que bañaban su copa en las amorronadas aguas y allí se detenían para pescar algo, que sería luego el alimento, único y austero del día, así debía ser.
Al regresar la historia había dado un sesgo. Dios mañana resucitaría, el mal sería vencido un a vez más y con el lavado de cara y manos a las diez de la mañana la vida nuevamente sería un estreno.
El hombre satisfecho con la enseñanza impartida volvía remando sereno.
Ellas calladas, se sumían en reflexiones.
Al llegar, él acercaba la canoa al muelle y ayudaba a bajar a las niñas, para luego comenzar con sus tareas mínimas. Hoy solo se medita; decía.
Y todos los años, el mismo día, a la misma hora del amanece volvería a enseñar, a sembrar, acariciando con las palabras que habrían de sellarse en ellas para siempre como el Viernes Santo.
Entonces ellas lo miraban desde la orilla como se perdía a lo lejos entre el reflejo caprichoso del sol y el espejo dorado que se fundía sobre la canoa, y con la mano alzada saludaban.
A aquel hombre… su padre.
Norma Salinas
viernes, 18 de abril de 2008
Ahí, por Norma Salinas
Ahí
en el espacio atemporal
cada pincelada vaticinando la calidez de los encuentros.
El esfuerzo sin esfuerzo, la sangre en puja por el proyecto; los
diferentes movimientos de los elementos, girando en el futuro,
ubicados en líneas armónicas dentro del cerebro ansioso.
Las palabras de sonidos alegres, gentiles, alentadoras...
y el olor de la pintura.
Allá afuera todo sigue su curso, quizás nadie puede sospechar que
dentro del recinto con tachos, maderas, polvillo, trapos por olor a tiner,
etc., etc.. Vive un bellisimo sueño.
Un sueño lleno de poesías, versos, cuentos, mate, emociones y
experiencias.
El boceto en blanco negro de otros tiempos, la palidez, comienzan a perderse en el pasado y la pequeña lámpara frotada por más humanos de los que conservan la esperanza, amasan con tenacidad el maravilloso mundo de los sueños.
en el espacio atemporal
cada pincelada vaticinando la calidez de los encuentros.
El esfuerzo sin esfuerzo, la sangre en puja por el proyecto; los
diferentes movimientos de los elementos, girando en el futuro,
ubicados en líneas armónicas dentro del cerebro ansioso.
Las palabras de sonidos alegres, gentiles, alentadoras...
y el olor de la pintura.
Allá afuera todo sigue su curso, quizás nadie puede sospechar que
dentro del recinto con tachos, maderas, polvillo, trapos por olor a tiner,
etc., etc.. Vive un bellisimo sueño.
Un sueño lleno de poesías, versos, cuentos, mate, emociones y
experiencias.
El boceto en blanco negro de otros tiempos, la palidez, comienzan a perderse en el pasado y la pequeña lámpara frotada por más humanos de los que conservan la esperanza, amasan con tenacidad el maravilloso mundo de los sueños.
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