sábado, 24 de octubre de 2009

AMANECE por CLAUDIA ACCOTTO

“Amanece”

1 Antigua casa de mi infancia
ver tu fachada retratada inunda mi alma
de infinitos recuerdos y emociones vividas.

2 Hasta llega a mis oídos el eco
de los pasos del tango que bailaban mis padres
sobre las baldosas de la sala.

3 Me invade súbitamente la sensación cautivante
de mi primer amor adolescente,
se recrea la ternura de aquellos brazos entrelazados
fundiéndose en el tronco de un árbol
elevándose hacia el cielo
suplicando al universo una bendición.

4 Rememoro la extensa galería de techo abovedado
y enormes columnas
donde tantas veces caminamos tomados de la mano.

5 Y aquellas infaltables escapadas a la playa del lago
en época de verano
para ver el atardecer de cabeza sobre la arena
porque ello me daba otra perspectiva del mundo.

6 Me remito luego a esa etapa de mi vida
en la que me preparaba para mi rol de mujer
entre maquillajes y tacones ensayando el arte de la seducción.

7 Incluso logro sentir entre mis dedos
la calidez de los rayos del sol
que capturaban mis manos
contra la ventana del dormitorio al amanecer,
para guardarlos simbólicamente
en una cajita forrada en raso rosa
con la ilusioriosa esperanza de que iluminaran mis días oscuros.

8 Guárdalos muy bien
me dijo un día la abuela que me observaba
con sus bellos ojos azul oceánico.
Te servirán en le futuro si es que recuerdas
que la magia es posible, yo a pesar de mis años
y las arrugas de mi rostro, sigo creyendo en ella.

9 Yo sentía esa magia de la que ella hablaba
cada vez que visitaba aquel bellísimo lago
en donde podía palparse la paz
mientras el paisaje y el cielo se reflejaban por completo
en la superficie del agua.

10 O cada vez que cruzaba la plaza
el tronco de un añoso árbol
imaginaba tallado nuestros cuerpos.

11 Me encuentro de pronto en la vieja estación de trenes
donde nos dimos nuestro primer beso.
Los andenes, los antiguos galpones y los silos,
los rieles de la vía perdiéndose en el horizonte,
la flor amarilla que me obsequiaste y cayó junto a tu saco
confundiéndose con el paisaje.

12 Fluye a mi memoria el aroma limpio y fresco
que flotaba en el aire del parque aquella tarde
en que sobre las escalinatas del puente sobre el lago
me propusiste casamiento.

13 Vuelve a inundarme la emoción
y de mis ojos nuevamente brotan lágrimas
cuando revivo el gozo infinito
del momento en que me traspasó el amor
la primera vez que sostuve entre mis manos
la cabecita de nuestra bebé y contemplé su faz serena.

14 Tan pronto volaron los años
que sin darnos cuenta
se convirtió en una bella jovencita
de mirada tierna y soñadora
posando para sus fotos de 15 años…

15 El tiempo nos confunde
y nos atrapa en un torbellino descontrolado.
Vamos transcurriendo la vida
atravesando inconcientemente las distintas puertas
de un interminable pasillo antiguo.

16 Retorno al hoy.
Ya no estás conmigo
me he quedado sola sin tu presencia.
Acompañada simplemente por mi block de notas
escribiendo poemas en la mesa de algún bar
observando el ir y venir de prisa de las personas,
la expresión adusta de sus rostros
sintiéndome como extraviada en una ciudad desconocida.

17 Al volver a casa
la fina lluvia golpea sobre los cristales de mi ventana,
en mi interior también llueven gotas de tristeza.
Sin embargo en el horizonte, a pesar de las nubes
el sol presta batalla
para imponer su cálida y luminosa presencia.
Entonces me doy cuenta que
a pesar de todo
cada día … amanece.

(Cadáver exquisito con fotografías, trabajo de clases)

3 comentarios:

Graciela Zecca dijo...

Excelente cadaver, breves poesías dentro de una sola para narrar una historia entre tristezas y alegrías, como la vida misma.
Me gustó mucho tu trabajo, felicitaciones.
besos

daniel eduardo dijo...

me impresiona la exactitud de tu narración, lo exhaustiva y cómo está ligada a tu vida.

Carmen dijo...

Una historia que denota la plenitud de la existencia. Me gustó mucho.