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lunes, 30 de julio de 2012

BATALLA por GRACIELA ZECCA (TAREA DE LA CLASE)





Un silencio atronador

invade

esta blanquecina noche.

Una moneda de plata alumbra

mis pasos raudos y cansinos,

desgastan …

la madera, que sostiene este mundo de ladrillos.

La inquietud

              quietud,

 paraliza.

.
La mente inicia su carrera desbocada

llenando espacios vacios.

Víctima de sus proezas

el musculo latente…    percibe

la confrontación pasiva.

Ella se regocija  de tal hazaña.

El dolor exquisito de la victoria

se acerca a la meta distante.

Impasivo corazón,

marcha hacia el cadalso.



No es el infierno, es la vida

No es la vida, es el infierno.



Yo inerte soporto como espectadora.

Una lágrima asoma por mis mejillas,

una vez más,

la mente vitoreó su combate.


jueves, 21 de junio de 2012

EL CAZADOR DE SUEÑOS por GRACIELA ZECCA

              Deambulaba por el mundo haciendo su trabajo nocturno.

    Expectante y dispuesto a realizarlo con eficiencia, se pasaba largas horas sentado frente a una enorme bola de cristal visualizando los sueños de los mortales. Siempre atento a seleccionar aquél que fuera  especial,  que se diferenciara de los otros, que contuviera una extrema dosis de locura, para luego tele transportarse raudamente hasta el sitio donde había sido gestado, alcanzarlo  con su red y llevárselo consigo.

    En el viejo castillo que habitaba, exhibía en las paredes de las habitaciones,  su colección de sueños atrapados.

    Los había de todos los colores, formas y tamaños.

    Porque la locura es como los perfumes caros, los más pequeños casi siempre tienen una dosis mayor de concentración y son inigualables.

    Su única prohibición era atrapar sueños normales.

    A ciencia cierta no se sabe desde cuando fue empleado para tan minuciosa tarea, se dice por ahí que hace tiempo se escapó de  un hospital neuropsiquiátrico, pero se dicen tantas cosas, que vaya a saber uno sí son ciertas.

viernes, 18 de mayo de 2012

Mujeres na mas…por GRACIELA ZECCA


Tome asiento paisano,
que le bua a contar
una historia
si mi memoria no evita
le aseguro que se bua asombrar.
Primero aclaro un poco el garguero
no es que sea chupero
pero a esta hora amerita
una buena ginebrita
y de yapa viene de gueno
la historia que lo va embretar.
No se me atore con el trago
que lo bua a contar
no es cosa de mandinga
sí, de la mesmisima “gringa”
y esa es guaina de fiar.
Hija de don pascual y
china del ladino Cabral,
ese que en el entrevero
con el negro Tolosa
le hecho panes encima
y terminaron juntitos en la fosa.
Esta historia no es ningún bolazo
trata de cinco guainas
por el ejercito contratadas
andabansen de rastreadoras
por las tierras del  sur.
Aviase visto chinas tan inquietas
que aprovecharon la bolada
se jueron a chapurrear por la nieve,
meta joder las gurisas
descuidaron la jornada.
El capitán del regimiento
hombre de pocas pulgas
andaba realmente enojao
mandose al baquiano Correa
a bombiar a las gurisas,
canejo que se tardaban
por una misión de pocas horas
he de aquí las señoras
se acordaron bien tarde
con las ropas tuitas mojadas
demandarse pa el cerro.
He de aquí la misión
dada por el capitán Cornetta
de buscar paso seguro
sin enemigos a la vista.
La gurisa mas rellenita
andavase desabrigada
sin manta ni poncho que le quedara.
La china se congeló
tal muñeco de nieve,
ni moverla pa bajarla
todo el esfuerzo fue en vano
con la ayuda del vaqueano
que olio la posición
la amarraron a unas cintas
y pa bajo la tiraron.
El capitán Cornetta desbordado
al ver tamaña situación
mandó a prender el fogón
pa calentar a la muchacha.
Le mandaron unas grapas
y encima la emponcharon
 con todo lo que encontraron
robado, prestado, da igual.
La cosa era despertarla
ya que se bua quedado boleada
con tanta nieve tragada
por ponerse a jugar.
Ansí fue esta historia
que si me traiciona la memoria
discúlpeme paisano,
solo sé que terminaron juntitas
en el calabozo llorando
y nunca más el capitán Cornetta
contrató a otras chinas,
por buen olfato y tetas que tengan
siempre se distraerán con algo
estas se salvaron de milagro
y él no estaba dispuesto a
que le contraigan la orden
y menos cargar con el fardo
de semejante bardo
 con una china congelada
y un hembraje tan descarriao.




martes, 1 de febrero de 2011

EL AMIGO MUDO por GRACIELA ZECCA


Ella no ha venido aun a visitarme, extraño su presencia, quizás ande ocupada o quizás también sienta tristeza venir a despedirse.
No quiero ponerme nostálgico, pero recuerdo muy bien las veces que pasaba por aquí.
Al principio venia un ratito, yo sabia cuando llegaban de la escuela ella y su hermano, la casa se llenaba de bullicio.
Los sentía transitar y correr por todo el patio, después en la hora de la siesta se producían algunos silencios, y no era que se acostaran a dormir, sino que era la hora a la que se dedicaban a hacer sus tareas.
A veces me ponía ansioso deseando fervorosamente que terminaran rápido con sus deberes, así antes de tomar la leche pasaban a visitarme.
Siempre era ella la que venia primero, su hermano se iba a jugar a la pelota.
En cambio ella, se quedaba conmigo, sacaba del enorme roperito, viejos vestidos, sombreros, y ante el espejo la veía maquillarse o a jugar a ser distintos personajes.
Otras veces venia con un pequeño bebe llorón, al que le cambiaba los pañales, le daba de tomar su biberón, y lo acostaba en su cochecito para cantarle desafinadas canciones de cuna.
Que alegre me ponía con solo verla entrar y cruzar la puerta.
De alguna manera no me sentía tan solo.
Los días que más me gustaban eran los fines de semana porque casi siempre venían los dos juntos a jugar y se quedaban más tiempo.
Aun recuerdo el viejo escritorio con tapa, donde guardaban innumerables frascos de todos los tamaños y formas.
Se pasaban horas mezclando todo tipo de líquidos de diferentes colores.
A veces se ponían un guardapolvo blanco, uno mezclaba y el otro anotaba en un pequeño pizarrón. Más de una vez pensé que estos niños serian científicos o químicos en el futuro.
Los días de lluvia me ponían mas feliz, traían sus figuritas, sus libros para colorear, los naipes, los juegos de mesa y así pasaban la tarde haciéndome compañía.
En cambio detestaba el verano, ni solían andar visitándome, se iba toda la familia a pasar el día al río y yo solo esperando que algún nubarrón los corriera y volvieran a la casa, aunque no me visitaran, solo me alimentaba al oír sus voces que atravesaban la galería.
Pero el tiempo pasa, los vi crecer y en sus caminos a veces había penas.
Venían a mí a refugiar su llanto. “Cosas de niños” solían decir los grandes.
En una época en la que existían las penitencias por algún acto de rebeldía. Yo interpretaba sus broncas, sus tristezas y sus alegrías.
Siempre mudo e impávido los contemplaba, sin poderlos abrazar y darles consuelo.
Pero su sola presencia me llenaba, me hacían compañía.

Ahora estoy vacío, esperando. Ya no esta el escritorio, el roperito viejo con grandes espejos, la cama, el cajón de los juguetes, los libros, los sueños que acá se tejieron.
Aún ella no ha venido a despedirse, quizás le cueste tanto como a mi hacerlo y yo, dejarla partir, pero igual espero.
Sé que con el tiempo vendrán otras risas, otros llantos, otros rostros y no volveré a estar solo.
Quizás mi destino es servir como amigo mudo, que cobija, que refugia, que lo observa todo, que se contenta o se entristece por cada cosa que les ocurra en su vida.
Veré pasar gente y más gente, cada uno de ellos dejara su impronta marcada en mí y quizás hasta el más osado se atreva a grabar sus iniciales en estas paredes viejas roídas por el tiempo.

Aquí estoy situado en el primer piso. Subiendo la escalera doblando hacia la izquierda, salón de juegos para algunos, para otros solo un viejo altillo donde guardaran los sobrantes y las cosas en desuso que molestan al transitar por el diario vivir.

Graciela Zecca /2008

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Provocación de una imagen en colores por GRACIELA ZECCA



Atrapé el sol en mis manos,
llevarlo a cabo me demandó tiempo.
Con la vejez adquirí la experiencia,
aprendí de esos ríos caudalosos
que en cierta época del año son serenos, calmos,
con la meticulosidad con que el escultor
va tallando su obra minuciosamente, y
se regocija al verla enclavada en algún sitio
cualquiera, de una ciudad cualquiera.
Ese mágico instante que atesoran sus retinas,
para volver una vez más a proyectar una nueva obra,
a recorrer nuevos caminos,
a transitar paralelamente las vías de la vida,
detenerse en alguna estación,
cruzar puentes, lanzar sogas,
arrojarse al vacío, y proyectarse
para crear vida, darle forma, moldearla,
usar la imaginación para que las manos respondan, y
la mente vuele.
Abrir las puertas tantos años vedadas,
transitar corredores oscuros,
cafetines bohemios,
tazas humeantes, cigarrillos y
nutrirse de los golpes de la vida,
de las alegrías, y esperar como esperan las plantas,
esa anhelada gota de lluvia que le alimente.
La vigilia ansiosa de un nuevo amanecer,
matar el tiempo, buceando en recuerdos sepias
captados en nuestra niñez que
giran y se estremecen con una melodía.
Rechina la madera que soporta el peso del cuerpo,
caminar una vez más sin rumbo,
buscando amaneceres,
zambulléndose en lo profundo,
sentir la liviandad en el cuerpo,
vencer las fuerzas de gravedad, deslizarse.
Creer que todo es posible,
estirar los brazos, abrir el puño y
atrapar el sol entre las manos,
aún sabiendo que voy a quemarme,
pero sabré que valió la pena luchar por ello.

miércoles, 7 de octubre de 2009

PROVOCACIÓN DE UNA IMAGEN EN COLORES por GRACIELA ZECCA

Provocación de una imagen en colores

Atrapé el sol en mis manos,
llevarlo a cabo me demandó tiempo.
Con la vejez adquirí la experiencia,
aprendí de esos ríos caudalosos
que en cierta época del año son serenos, calmos,
con la meticulosidad con que el escultor
va tallando su obra minuciosamente, y
se regocija al verla enclavada en algún sitio
cualquiera, de una ciudad cualquiera.
Ese mágico instante que atesoran sus retinas,
para volver una vez más a proyectar una nueva obra,
a recorrer nuevos caminos,
a transitar paralelamente las vías de la vida,
detenerse en alguna estación,
cruzar puentes, lanzar sogas,
arrojarse al vacío, y proyectarse
para crear vida, darle forma, moldearla,
usar la imaginación para que las manos respondan, y
la mente vuele.
Abrir las puertas tantos años vedadas,
transitar corredores oscuros,
cafetines bohemios,
tazas humeantes, cigarrillos y
nutrirse de los golpes de la vida,
de las alegrías, y esperar como esperan las plantas,
esa anhelada gota de lluvia que le alimente.
La vigilia ansiosa de un nuevo amanecer,
matar el tiempo, buceando en recuerdos sepias
captados en nuestra niñez que
giran y se estremecen con una melodía.
Rechina la madera que soporta el peso del cuerpo,
caminar una vez más sin rumbo,
buscando amaneceres,
zambulléndose en lo profundo,
sentir la liviandad en el cuerpo,
vencer las fuerzas de gravedad, deslizarse.
Creer que todo es posible,
estirar los brazos, abrir el puño y
atrapar el sol entre las manos,
aún sabiendo que voy a quemarme,
pero sabré que valió la pena luchar por ello.

Graciela Zecca
(cadáver exquisito con foto, trabajo de clases)

sábado, 4 de julio de 2009

1293 MANERAS DE CALIFICAR, DECIR Y ACCIONAR (poema) GRACIELA ZECCA


La distancia:

Acobarda, induce, sosiega,
planea, reduce, examina,
proyecta, mitiga, disimula.

Acopia, disminuye, aminora,
recapacita, comprende, intenta,
reflexiona, medita, junta.

Aprecia, blande, experimenta,
siente, concibe, rescata,
suspira, apaga, une.

Acorta, conduce, percibe,
alcanza , tolera, consigue,
alumbra, suplica, reúne.

Adora, logra, despeja,
ambiciona, quiere, encanta,
abriga, suspira, anima.

Apega, reanima, protege,
excita, suaviza, apoya,
escuda, aboga, cobija.

Anexa, templa, aspira,
socorre, ensancha, ansia,
suma, considera, augura.

Anhela, valora, estima,
alienta, presagia, indulta,
aprecia, adapta, ama.

Arrasa, destruye, prohíbe,
consume, reprende, extingue,
concluye, disipa, desgaja.

Aparta, oculta, separa,
despoja, suprime, abate,
desconsuela, hiere, roba.

Aflige, acongoja, arranca,
extirpa, desarraiga, extermina,
esparce, desgasta, descuaja.

Apena, resiente, percibe,
conmueve, oprime, persuade,
cansa, musita, repugna.

Apesadumbra, fastidia, encubre,
desecha, supone, juzga,
desvanece, restringe, hastía.

Aburre, disfraza, secciona,
embauca, rebaja, tapa,
enjuicia, ciñe, mutila.

Aleja, dictamina, sentencia,
condiciona, provoca, lastima,
coarta , manipula, condena.

Agota, utiliza, cercena,
entierra, deroga, recata,
esconde , resiente, amputa.

Apremia, redime, subleva,
desune, odia, arrasa,
duele, carcome, roe.

Acobarda, induce, sosiega,
planea, reduce, examina,
proyecta, mitiga, disimula.

Acopia, disminuye, aminora,
recapacita, comprende, intenta,
reflexiona, medita, junta.

Aprecia, blande, experimenta,
siente, concibe, rescata,
suspira, apaga, une.

Acorta, conduce, percibe,
alcanza , tolera, consigue,
alumbra, suplica, reúne.

Adora, logra, despeja,
ambiciona, quiere, encanta,
abriga, suspira, anima.

Apega, reanima, protege,
excita, suaviza, apoya,
escuda, aboga, cobija.

Anexa, templa, aspira,
socorre, ensancha, ansia,
suma, considera, augura.

Anhela, valora, estima,
alienta, presagia, indulta,
aprecia, adapta, ama.
GRACIELA ZECCA